
Merecidos Elogios
Víctor Narváez Bonilla
La Tribuna del Pueblo: Merecidos Elogios
por Víctor Narváez Bonilla,
Las Mesas, Francisco Morazán
En 1944 viajé de La Ceiba a Tegucigalpa a cursar los dos últimos años de estudios comerciales en el Instituto Nacional.
En febrero de ese año se había graduado de bachiller el joven Roberto Galvez Barnes, de quien sólo frases laudatorias escuché; era un modelo de estudiante y de compañero.
El Ingeniero Gálvez mantuvo esa condición, de ciudadano modelo, durante toda su vida. Cuando uno muere le llueven los elogios; en el caso de Gálvez Barnes han sido merecidos, muy merecidos.
Cuando Gálvez fue triunviro su compañero de secundaria, Aldo Romero de Jutiapa, Altántida, pasó por La Ceiba diciendo que iba hacia la capital, por que su compañero Roberto algo le iba a dar. Algunos escépticos dijeron que ni lo iba a recibir, a lo que yo respondí: “no sé si le va a dar algo, pero si estoy seguro que lo recibirá en su oficina.”
Resultado: Aldo Romero fue cónsul de Honduras en La Habana, Cuba. En el mismo año de 1944 conocí al jóven licenciado Jorge Bueso Arias, compañero de trabajo de mi tío Guillermo Hernández Fiallos (QDDG). Recientemente me tocó ver pasar el cortejo fúnebre del Ingeniero Roberto Gálvez Barnes, uno de sus integrantes era el licenciado Bueso Arias.
Parado en la esquina del hotel Prado me puse a pensar en una hipotética contienda electoral para la presidencia de Honduras: Gálvez por los nacionalistas y Bueso Arias por los liberales, en la que Honduras no podría salir perdiendo, ganase quien ganase.
En la celebración de una boda, donde ambos fuimos invitados, tuve el honor de estrechar la mano al Ingeniero Gálvez.
Cuando fallece un hondureño como él, siento que se ha muerto un amigo, si bien no se me rodaron las lágrimas, debo confesar que sí se me humedecieron los ojos: un humilde homenaje a un gran hombre que fue bueno desde la cuna hasta la tumba.
Felicito a don Jorge Bueso Arias por haber sido designado el Empresario del Año, se habían tardado en hacerlo, que Dios lo guarde por muchos años.
Sábado, 6 de mayo de 1995

