
EPÍSTOLA AL
DOCTOR JUAN MANUEL GÁLVEZ
por Virgilio Zelaya Rubí
“ … Sí, a nosotros los jóvenes nos satisface, Doctor Gálvez, que un hombre de sus cualidades intrínsecas y de sus ejecutorias ejemplares se halle en la Presidencia de la República y que esté dispuesto a DEJAR PASAR todo lo que en su contra se tejió… “
Hoy ha tomado posesión usted de la Presidencia de la República, después de triunfar en las elecciones más brillantes y democráticas que registra nuestra historia; más brillantes y democráticas no tanto por el enorme número de sufragios que atrajo a su favor, sino más bien porque el pueblo dio muestras que patentizan su conversión hacia la cordura, hacia el civismo, hacia el patriotismo.
Ahora que Honduras lo tiene a usted, Doctor Gálvez, en su más elevado sitial de mando; ahora que, pese a los vaticinios de los obcecados y al os malabarismos de algunos seudoamigos, ocupa la Primera Magistratura de la Nación, se ha llegado el momento de echar un velo al pasado para dedicarse al presente y arrancarle éxitos al futuro se ha llegado el momento de disimular los sinsabores, los insultos y la maledicencia que quisieron cebarse en su personalidad tan combatida, pero triunfadora a fuerza de serenidad y tolerancia. Y digo esto porque aun resuenan en mis oídos huellas palabras palparías que usted pronunciara e el agasajo que le tributó en días pasados «Vanguardia Nacionalista»:
“Juro esforzarse por la confraternidad de los hondureños, sin distinción de colores políticos, utilizando, hasta donde se pueda, los elementos capacitados para las funciones públicas, sin hacer discriminaciones ni de los compatriotas que me combatieron en la lucha eleccionaria, ni de aquellos que dentro de mi partido me adveraron o no estuvieron de acuerdo con mi candidatura presidencial”.
En este párrafo ha quedado delineado usted en toda la elevación de su espíritu. A algunos, sin embargo, les habrá de doler ver pagados con esa moneda de nobleza, trapacerías que con usted emplearon …
Y por eso es de esperarse que, al peso agobiante de la conciencia, ellos mismos se excluyan de toda búsqueda o partición en su Gobierno.
Sí, a nosotros los jóvenes nos satisface, Doctor Gálvez, que un hombre de sus cualidades intrínsecas y de sus ejecutorias ejemplares se hallen en la Presidencia dela República, que esté dispuesto a dejar pasar todo lo que en su contra se tejió, mucho más nos satisface que con usted se acabaran las oportunidades para los deshonestos, y que en su Gobierno no se verán sorpresas ni deslealtades como las de quienes deshonraron la confianza que les depositara, llevando por su buena fe patriótica, el imponderable General Carías. Y esto ha de ser así, porque no de otra manera podría usted dar cumplimiento fiel a otro de sus trascendentales juramentos: “Juro consagrarme con lealtad y honradez al servicio de mi Patria, en el desempeño de las altas funciones que el pueblo me ha confiado”. Si usted tiene que responder ante el Pueblo Hondureño de su gestión como Gobernante, ante usted tienen que responder los que en esa gestión cooperen, por lo que deberán reunir esas condiciones esenciales de lealtad y honradez que usted ha mencionado.
Es que todavía no estamos libres de lacras, ni mucho menos. A la sombra de su reconocida bonhomía, quizá quisieran tornar algunos de esos especímenes que han hecho de la política un modus vivendi, o mejor dicho, un negocio un sin límite y sin escrúpulos. Ellos son muy hábiles, pero el solo conocimiento de la idiosincracia de usted, el solo mérito de su perpendicularidad, de su dignidad sin tacha, aunado a los patrióticos afanes de vivir, ampliamente a los hondureños constituye plena garantía de que entraremos a una nueva época en que descollará la capacidad y la honradez, y no la mediocridad disfrazada de suficiencia y las malas artes asesoradas por el servilismo y el desdolamiento.
Con used, hay hombres bien dispuestos a la nueva jornada, aptos para sacar avante a la nueva evolución patria, capaces y responsables en el papel que se les señale. Julio Lozano, Abraham Williams, Marcos Carías Reyes, Carlos Izaguirre, Marco A. Batres. Y cuantos más, entre los cuales está la falange de la juventud sana y desinteresada, digna, altiva y pujante.
Tiene usted, Doctor Gálvez, una de esas raras oportunidades que a los hombres se presentan, de levantar un país hasta que se autoresponsabilice de su grandioso destino, y de consagrarse usted mismo como uno de los más cabales y más queridos y más gloriosos Presidentes. Para lo primer dispone ya del ambiente pacífico que eslabonará paciente y corajudamente su antecesor, el General Carías, la colaboración de las mentalidades mas vigorosas del país y la simpatía mayoritaria del conglomerado hondureño. Para lo segundo, cuenta usted con el talento y tantas veces le hizo salir airoso, el amor que le inspira su Patria, su devoción por el progreso, y la nobleza de su espíritu, expedientes que muy pocos pueden ostentar hoy en día.
Tiene usted seis años por delante, Doctor Gálvez. Y yo estoy seguro que los aprovechará dignamente, y que la Patria, en tal lapso, recibirá incontables beneficios.
1 de enero de 1949
Tiene usted, Doctor Gálvez, una de esas raras oportunidades que a los hombres se presentan, de levantar un país hasta que se autoresponsabilice de su grandioso destino, y de consagrarse usted mismo como uno de los más cabales y más queridos y más gloriosos Presidentes.